26/07/2010
Ayer y Hoy en Cinco Villas
Profesora de corte y confección y trabajadora durante un tiempo como dependienta en casas de moda, María Consuelo Ladrero Sumelzo reside en Bedum (Holanda) desde hace 25 años. Madre de dos hijos, de 17 y 19 años, ha comenzado a estudiar Fitoterapia (plantas medicinales).
En los primeros años se dedicó a criar a sus hijos y a aprender holandés. En las horas libres “dibujaba y pintaba; la mayoría de mis cuadros son de aquarela”, explica.
¿Qué motivó este cambio de residencia (de Ejea a Holanda)?
Un amor de verano muy fuerte. Nos conocimos en Pineda de marcha en 1982. Después de tres años de viajar para conocernos mejor y vernos, nos casamos en Ejea y decidimos vivir en Holanda.
¿Sigues en contacto con tu familia en Ejea?
Sí, claro vamos siempre a Ejea a pasar el verano y muchas veces en Navidades vienen a Holanda mi madre, mi hermano y mi cuñada.
¿Estás al día de la actualidad informativa en la Comarca?
No de todo, creo. Me cuentan cosas cuando hablo por teléfono con mi familia y amigos. A veces busco información por internet y también tengo el Canal Internacional de TVE.
Cuando vuelves de vacaciones ¿qué cambios has notado?
Pues muchos; han cambiado las calles, han edificado mucho por lo cual el pueblo es más grande, más tiendas, un parque muy bien cuidado; el pueblo está muy bonito. Respecto a la gente creo que se han vuelto más caseros, se reúnen más en peñas.
¿Qué es lo que más y lo que menos te costó al llegar a Holanda?
Lo que más me costó, aparte del idioma, fue acostumbrarme al clima; el sol que a penas se ve en el invierno y éste puede ser largo; anochece antes y llueve mucho. Lo que menos me costó fue integrarme, hice muy rápido amigos. Con la ayuda de mi marido y su familia aprendí sus costumbres.
¿Qué costumbres españolas mantienes?
La Nochebuena (en Holanda se celebra el 25 y 26 de diciembre), los Reyes Magos y todas mis comidas tienen un toque español.
¿Echas de menos algo de Ejea o de España, en general?
Sí, mi familia, los amigos y el sol. Bueno, aunque vivo desde hace casi 25 años en Holanda, quiero decir a los ejeanos que me siento aún muy ejeana y mi acento maño tampoco lo he perdido.
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