Las cooperativas agrarias de Cinco Villas nos cuentan las previsiones de cosecha de esta campaña y la superficie por cultivos.
La cooperativa San Miguel de Tauste ha aumentado la superficie sembrada de trigo duro y cebada en detrimento del trigo blando. No obstante, debido a la sequía del invierno que ha afectado al secano, “esperamos mantener la producción del trigo duro y cebada del año pasado y reducir en un 30% la del trigo blando, a expensas de que este año viene retrasado y todavía es pronto para saber lo que vamos a recepcionar”, explica el gerente, Joaquín Duaso. Respecto al forraje la superficie es similar a la del año pasado, “pero dado que el año pasado fue muy buen año, esperamos una disminución de entre un 5 y un 10 por ciento”, señala.
La cooperativa Santa Engracia del barrio taustano de Santa Engracia tiene alrededor de 40 has en secano (para cereal de invierno) y 370 Has en regadío, de las cuales 202 Has pertenecen al cultivo de la alfalfa, 109 has de trigo (mayoritariamente duro), 10 Has de cebada y 41 has de maíz. “Gracias a las lluvias de abril, se han ido animando los agricultores a su siembra ya que, en un principio, se mostraban más reacidos a sembrar maíz por la escasez del agua de riego”, nos explican. “La sequía ha afectado bastante, ya que se ha perdido medio corte de alfalfa por la falta de lluvia. Y es que la poca que había hace un mes y medio, se empleó para el riego del trigo, por lo que la alfalfa se quedó sin regar”, nos dicen. “Hoy el agricultor está con la moral un poco más alta pero esperan que llueva más para estar tranquilos”, indican.
Para la cooperativa San José de Sádaba “resulta especialmente difícil hacer un cálculo sobre las previsión de cosecha de los distintos cultivos”, nos dicen.
“En secano, intervienen las fechas de cultivo, la especie sembrada, las variedades más o menos sensibles a la sequia, heladas, los periodos de lluvia, y ahora en la actualidad, para colmo los pedriscos”, explica el presidente de la cooperativa de Sádaba, Manuel Navarro. “Hay muchos campos que no se cosecharán; otros con las últimas lluvias se han llenado de malas hierbas, y se empiezan también ahora apreciar los efectos de virosis, etc. En una palabra: al perro flaco todo son pulgas”, dice Navarro.
Por su parte, en regadio la cooperativa San José de Sádaba se encuentra con parcelas en todas las situaciones, “que van de lo malo malo, hasta parcelas de trigo que van a tener una buena producción”, nos cuenta Navarro. Con carácter general y con la media de secano con regadío y de lo bueno con lo malo, esperamos una cosecha de cereales en torno al 50 por ciento de un año normal.
La cooperativa San José de Sádaba mantiene el número de Has de cebada de la cual el 50% son de variedades de maltería. En esta campaña ha aumentado la siembra de variedades de trigo blando, baja la siembra de trigo duro, aumenta la siembra de guisantes, para racionalizar el consumo de fertilizantes, favorecer la rotación de cultivos y evitar tratamientos herbicidas, ante la proliferación de malas hierbas como el bromo. El arroz ante el anuncio de la falta de agua, se ha quedado en un 40%, sobre una campaña normal, que ha supuesto que muchas hectáreas dedicadas a este cereal se hayan quedado sin sembrar. El girasol, tiene una presencia simbólica, con muy pocas Has. El maíz ha desaparecido por completo. En forrajes se mantiene la superficie, si bien, aumenta la siembra de festucas, en detrimento de la alfalfa. “Como se dice habitualmente en Sádaba, en estas circustancias, 2012, es un año turco, turco; o sea, malo, malo”, dice Navarro.
La superficie de cebada en la cooperativa San Mateo de Pinsoro es menor y llega a 683 hectáreas; o sea, 27 has menos que el año pasado porque se ha incrementado el trigo blando. La merma de superficie llega al maíz que ha visto reducida su superficie casi a la mitad, llegando a 128 Has; o sea, 112 menos. Los forrajes se mantienen en general, con un pequeño incremento en alfalfa y menos hierbas. El arroz se reduce también a la mitad, por lo que hay 14 Has. En leñosos la superficie es igual al año pasado; o sea, 80 Has. El trigo duro se ha comportado igual; es decir, la superficie es de 21 Has y en blando ha aumentado 40 Has por lo que hay un total de 227. Se trata pues de un cultivo que ha mejorado respecto a las dos últimas campañas. Preguntamos a la cooperativa de Pinsoro en qué ha influido la sequía y las precoces restricciones de los cupos de agua de este invierno. “En las siembras de otoño, se mantiene prácticamente la superficie en cereal de invierno (con un pequeño incremento de 10 has.). A esto contribuyó la estabilidad en ese momento de unos precios decentes. En los forrajes se levantan hierbas y se siembran de alfalfa. Y es que no se esperaba tanta sequía. En cuanto a las siembras de primavera, en el caso de arroz y maíz se han quedado al 50 por ciento. Han declarado bastante más girasol, que precisa menos agua, y el que se queda con arroz o maíz es porque el resto o lo tiene en retirada o con cereal de invierno. Habrá que estar con la esperanza de que llueva durante el verano alguna tormenta que evite riegos”, nos dicen.
La superficie de cebada pienso en la cooperativa San Esteban de Luesia ha mermado (unas 500 Has menos) y es de 700 Has, variedades Volley y Gilena siendo la producción estimada de unos 4000 Kgs por hectárea. El trigo blando ha aumentado considerablemente pasando de las 600 Has del año pasado a 950 Has en las siguientes variedades: Botticelli, Bokaro, Berdún, Galpino y Osado. La producción estimada es de 4000-5000 kgs/ ha. Las hectáreas sembradas de guisante llegan a 85, variedad Gracia Cartouche, con una producción estimada de 2.000 Kgs. La alfalfa ocupa 250 Has, variedad Aragón; es decir, la misma superficie que el año pasado.
La cooperativa Nuestra Señora del Rosario de Biota dispone este año de 3.500 Has de cebada con una producción estimada de 7000 Tm. La superficie de trigo duro es de 300 Has cuya producción estimada es de 800 Tm. En trigo blando la superficie es de 800 Has y el rendimiento de 2.000 Tm. Las hectáreas de siembra de maíz han sido de 850 y de girasol 210. La cooperativa estima que el descenso de producción con respecto al año anterior podría ser del 40% debido principalmente a la sequía.
La cooperativa San Sebastián de Sierra de Luna comenta que la superficie sembrada de trigo duro asciende a 2.200 Has; es decir, igual a la del año pasado lo que evidencia que es el cultivo por excelencia. La cebada se sitúa en los mismos niveles; es decir 540 Has. De maíz la superficie es de 60 Has; o sea, 20 menos que el año pasado “fundamentalmente por la escasez de agua”. Como contrapartida el girasol ha subido. La superficie ha pasado de 6 a 20 Has. La cosecha en secano va a ser muy mala. “Prácticamente no se va a cosechar; o sea, la cosecha se va a ver reducida entre un 60 y un 70 por ciento”. La merma en la producción puede ocasionar unas pérdidas superiores a 1.800.000 euros, teniendo en cuenta que la cosecha del pasado año estuvo valorada en 3 millones de euros. Esta reducción no se había conocido en cinco o seis años en trigo duro y cebada. Por el contrario, “la cosecha de regadío irá bien”, nos cuentan.
Desde la cooperativa San Gregorio de Erla, su gerente, Jesús Fenollé, informa que la superficie de alfalfa ha descendido nuevamente por segundo año consecutivo llegando a unas 350 Has. “Los cereales están fuertes y la gente no planta”, explica. En cereal el trigo duro se ha reducido ligeramente y llega a 750 hectáreas, algo menos, en favor de la cebada, que es el cultivo mejor parado en esta campaña, ya que ocupa entre 2.300-2400 hectáreas; es decir, más que el año pasado. Esta situación de ventaja de la cebada se produce por segundo año consecutivo. En alfalfa los campos se hacen viejos no se siembran nuevos”, nos cuenta Fenollé. El maíz ha caído llegando a las 100 hectáreas “fundamentalmente por la escasez de agua”. Unas 200 Has que antes se sembraban de maíz o girasol se han quedado en barbecho. Y es que el agricultor ha preferido no arriesgarse y optar por el mal menor. Esta situación no afecta a la PAC “porque se cobra pago único”, señala el gerente.
La superficie sembrada en cultivos de verano va a ser inferior en la cooperativa San Miguel Arcángel de Valareña debido a la falta de agua. “Toda la tierra que los agricultores habían dejado para estos cultivos, se ve en la tesitura de tener que dejar una proporción en abandono. Puede estar rondando el 20 % aproximadamente”, nos dicen. El aumento de la reserva en Yesa ha hecho a última hora replantear la campaña del arroz a los agricultores y poder destinar más has a este cultivo. No se llegará a sembrar el 100%. La petición es para unas 1.000 Has. Un 80% aproximadamente. El forraje también se ha visto muy perjudicado y las pérdidas de producción del primer corte ya es irrecuperable. La mejora de dotación hace que el verano sea esperanzador para estos cultivos. El maíz en los pueblos ha sido el gran perjudicado por estos años de escasez de agua. El girasol no es una alternativa en nuestra zona y sólo 25 Has serán sembradas. En cereal de invierno la superficie no para de aumentar y es muy probable que se destinen todas esas Has que no serán sembradas este verano. Se espera una gran cosecha. Trigo duro se pone muy poco. Lo que más cebada Pewter. Las hortalizas han pasado a un segundo plano hace mucho tiempo y sólo de manera testimonial se mantienen en alguna explotación”, dice esta cooperativa.
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