EJEA COMIENZA SUS FIESTAS MAYORES CON LA PUESTA A PUNTO DE GRAN PARTE DE SU PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
 


El Ayuntamiento de Ejea, la Diputación de Zaragoza e Ibercaja han financiado las obras de remodelación de la puerta oeste de la Iglesia de Santa María La Escuela-Taller “Damián Forment” restaura un lienzo de Luzán y varios libros y manuscritos del archivo municipal (30-VIII-02). La Villa de Ejea de los Caballeros ha comenzado sus fiestas en honor a la Virgen de la Oliva con buena parte de su patrimonio histórico-artístico restaurado. Si el escenario de ayer fue la ermita de la Virgen de la Oliva, donde se presentó el lienzo de la Virgen del Pilar y varios documentos manuscritos del archivo municipal de Ejea, hoy le toca el turno a la iglesia de Santa María, cuya fachada barroca oeste ya puede contemplarse en perfecto estado de salud. En el acto de descubrimiento estarán presentes el alcalde de Ejea, Eduardo Alonso; el presidente de Ibercaja, Manuel Pizarro y el presidente de la DPZ, Javier Lambán. El alcalde de Ejea ha agradecido la colaboración de Ibercaja, la Diputación de Zaragoza y el arzobispado de Zaragoza, “que ha permitido que mediante estas actuaciones, el Ayuntamiento de Ejea prosiga su política de compromiso con el patrimonio artístico y cultural de la ciudad, contribuyendo, de paso, a la rehabilitación del Casco Histórico y a su puesta en valor para ejeanos y visitantes”. Restauración de arte mueble y documento gráfico La Diputación de Zaragoza ha participado activamente en la salvaguarda del patrimonio artístico de la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva, labor que continuará en próximas fechas con la restauración de las pinturas de la cúpula. A anteriores restauraciones de los lienzos de la Inmaculada y de San Antonio de Padua (obras de José Luzán), se añade ahora la intervención realizada por el módulo de restauración de arte mueble de la Escuela-Taller “Damián Forment”, impulsada por la Diputación y el INEM, para recuperar el lienzo de la Virgen del Pilar -también atribuido a Luzán-. Se trata de un óleo sobre lienzo del siglo XVIII en la que se representa la aparición de la virgen al apóstol Santiago en Zaragoza, vestido con atuendo de peregrino. Por su parte, el módulo de documento gráfico de dicha escuela-taller ha permitido conservar numerosos manuscritos del archivo municipal de Ejea, que a partir de hoy permitirán acercarse en mejores condiciones a la historia de esta villa. En concreto, son tres libros manuscritos sobre protocolos notariales del Hospital del Mercado, un libro de aprehensiones y cargos de la villa de Ejea y el libro del legado de Juan Gómez de Algaresta. También se presentan tres documentos manuscritos de carácter jurídico y un pergamino manuscrito reutilizado como encuadernación. Portada oeste de la iglesia de Santa María Otro de los actos destacados del inicio de las fiestas es la restauración de la portada oeste de la iglesia de Santa María. Las obras, que se han durado ocho meses, y han tenido un coste de 196.662 euros (32,7 millones de pesetas), han pasado, en primer lugar, por evitar las humedades. Fue preciso desmontar los sillares fronteros al muro de la torre, así como la impermeabilización y cubrimiento del canal de la cubierta hasta su salida mediante una gárgola en fachada. Se ha cubierto el testero con las piezas que faltan, se ha impermeabilizado el solado de la terraza y se han sustituido los sillares dañados de la cornisa en sus dos extremos, reponiendo la balaustrada en su totalidad, así como la parte izquierda del bocel situado bajo la misma. Igualmente, se han repuesto los sillares a ras de suelo bajo la hornacina derecha. Se ha levantado el pavimento junto a la fachada, enlosándose de nuevo con piedra natural, liberando los enterramientos antropomórficos. Además, se han restaurado los escudos de la villa de Ejea, el primigenio y el del caballero armado. La iglesia de Santa María, ubicada en el barrio de La Corona de Ejea de los Caballeros, fue consagrada el 14 de abril de 1174 por el obispo de Zaragoza Pedro de Tarroja. Se trata de un edificio románico en transición hacia el gótico. Su inicial fisonomía de iglesia fortaleza fue modificada en los primeros años del siglo XIII. A lo largo del tiempo, la iglesia de Santa María fue incorporando nuevas formas a su diseño original, como la sustitución de la cubierta de la primera capilla de la Epístola en el siglo XVI o la construcción de los cuerpos superiores de la torre en el siglo XVII. En la primera mitad del siglo XVIII fue levantada la portada oeste, que ahora ha sido objeto de restauración. Para su construcción debió derruirse el muro románico de su parte central, quedando entonces encajada entre la torre (probablemente construida entre 1649 y 1650) y el primer cuerpo de otra torre inconclusa en la parte izquierda. Distribuida en dos alturas, el piso inferior de la portada desarrolla un esquema formado por el hueco de la puerta en su parte central -adintelado por fuera y en arco de medio punto por el interior- y por dos hornacinas laterales, actualmente vacías. Los tres elementos estaban rematados en origen por frontones triangulares. El piso superior de esta fachada oeste de Santa María se retranquea hacia dentro, creando un efecto típicamente barroco en el que se conjugan dos huecos laterales con una hornacina central en la que hay una escultura dieciochesca de la Virgen con el Niño. Las ventanas laterales están coronadas por cartelas barrocas y la hornacina central por un frontón triangular. En los extremos, los ángulos están achaflanados y apeados en trompas. Una espadaña remata todo el conjunto de esta fachada. La restauración que ahora se ha realizado en la portada oeste de la iglesia de Santa María es el último capítulo de un proceso de puesta en activo del templo que comenzó hace tiempo. La primera de estas intervenciones, quizás la de mayor calado restaurador, fue la realizada entre los años 1971 y 1979 bajo el impulso del sacerdote Luis Dehesa y la dirección técnica de José María Valero. En 1995 fueron objeto de restauración varias piezas del arte mueble que en su interior alberga Santa María: los retablos góticos de Santa Tecla, Coronación de la Virgen y San Mateo fueron repuestos en su estado por el restaurador Angel Marcos. En 1996 se culminó la restauración de la torre, construida a mediados del siglo XVII y que se encontraba en un estado ruinoso. Ahora, en el año 2002, es la portada oeste la que se ha restaurado, junto con una adecuación de un espacio exterior al ábside con objeto de prepararlo al estudio arqueológico.