EL FERROCARRIL EN EJEA
 


En 1904, hace justo 100 años, se aprobó la línea de vía estrecha de Gallur a Sádaba con la Ley de Ferrocarriles Secundarios dando prioridad al otro tramo presentado Zuera-Sádaba que tenía mas sentido pues enlazaba el ferrocarril de Barcelona con el del Norte. En 1912 comenzaron las expropiaciones, en Ejea y Sádaba hubo algún que otro problema con lo que se retrasaron las obras en casi un año pues en un principio el proyecto tendría que haber estado concluido en 1914.

Se inauguró por fin el 30 de marzo de 1915 día de Martes Santo, aunque solo el tramo Gallur-Ejea, con la asistencia del Ministro de Fomento y el arzobispo de Zaragoza Juan Soldevilla y Romero (nombrado cardenal en 1919 y asesinado por los anarquistas en 1923) y un gran número de personajes influyentes del momento como el Gobernador Civil o el Director General de Obras Públicas. En un tren especial salieron de la Estación Norte de Zaragoza a las 9 de la mañana dirección Gallur, el tren llega a las 10 y después de una ceremonia de bendición, sale para Tauste llegando a las 11, tras un acto en la Villa sigue hasta Ejea, aquí llega a las 12,25 donde además del alcalde D. Justo Zoco, el párroco, médicos y veterinarios, le esperaba una gran multitud. La comitiva se trasladó hasta la iglesia de San Salvador donde se cantó el Te Deum oficiando el arzobispo de Zaragoza, al terminar se desplazaron por la calle Mediavilla hasta la Casa Consistorial donde hubo recepción y después comida para 160 comensales con abundante menú traído para la ocasión desde un restaurante zaragozano; fuera, en la Plaza de España, los vecinos tuvieron atracciones, globos, fuegos, música y baile.

A las 3,30 retorna a Tauste, donde las autoridades son obsequiadas con un Dance al aire libre y una fiesta jotera. Después ponen rumbo a Zaragoza. El servicio de este tramo de línea comienza el 19 de abril y las obras continúan hasta el 30 de diciembre completando así el último tramo hasta Sádaba. El trayecto constaba de algo más de 55 kms y las obras fueron de gran dimensión, se elevaron cuatro tramos metálicos sobre el río Ebro, el Canal Imperial de Aragón, el Canal de Tauste y el Barranco de Mira. También hubo que construir tres puentes, uno sobre el río Arba de Biel, otro sobre el Arba de Luesia, estos en Ejea y uno sobre el Canal de las Bardenas a la altura de Biota. Había cinco estaciones en Gallur, Tauste, Ejea, Biota y Sádaba, dos apeaderos en Escorón y Añesa y un apartadero en Mira, estos tres últimos sólo para viajeros.

En estas estaciones podíamos encontrar un conjunto de construcciones referentes al ferrocarril, todas ellas de segunda categoría por ser línea de vía estrecha, la más compleja era la de Ejea, aquí teníamos el edificio principal de planta rectangular y dos alturas, en la planta baja tenía lugar la recogida de viajeros y en la alta estaban las oficinas, un edificio anejo servía para el almacenaje de diversas materias y para carga y descarga, el personal ferroviario tenía sus viviendas en la casa siguiente, un depósito de agua (todavía existente y restaurado) y el silo del Servicio Nacional del Trigo (hoy convertido en nuestra Escuela de Música).

Además del servicio de viajeros este ferrocarril ayudó a la comercialización de los productos cincovilleses, que en ese momento eran en su mayoría trigo, harina (recordemos las harineras que había en la comarca) y remolacha, contribuyendo así al desarrollo económico que se disfrutó en la época y que tuvo su apogeo hasta la Guerra Civil.

Ejea y los demás pueblos crecieron gracias a este ferrocarril que también nos trajo mejoras en las vías por carretera, ganando estas últimas terreno en el transporte de mercancías y mermando poco a poco los beneficios que en un principio había dispensado el ferrocarril y que ahora quedaba obsoleto por el problema de la estrechez de sus vías, que dificultaban el enlace del transporte más allá de Gallur. En 1970 el tren hizo su último recorrido entre Gallur y Sádaba y la línea fue cerrada definitivamente.