ENTREVISTA A SANTIAGO SAGASTE
 


El ejeano Santiago Sagaste Ayesa protagonizaba la ascensión más importante del montañismo aragonés en 2.004. El pasado día 10 de octubre coronaba la cima del Shisha Pangma (8.027 m) en el Himalaya junto a su compañero de expedición, el ecuatoriano Iván Vallejo. Hemos tenido el placer de estar con él para que nos detalle su segunda vivencia en un ochomil:

¿Cómo surgió la pasión por el montañismo? De crío, con 6 o 7 años, cuando iba de campamentos por alguna montaña del Pirineo. Luego, con 12 o13, me metí en el Club Montaña Exea con el que era su presidente, por aquel entonces, Jesús Domingo.

Cuál fue tu primera cumbre y con qué edad. Ezkaurri (2.047 metros) en Ansó a los 10 años, yendo de campamentos.

Un ídolo en esto del montañismo. ¿Y el más completo de la historia? De los de ahora, Iñurrategui y Lafaille; de los viejos, Messner (el primer montañero que hizo los 14 ochomiles), Kukuzca, Vallejo, ..... ¿el más completo? no sabría quedarme con uno, quizás Messner y Kukuzca.

Para ser alpinista, ¿hace falta estar un poco loco? No, porque los locos se matan.

¿Cuántos ochomiles has ascendido en tu carrera? Dos. El año pasado ascendí el Gasherbrum II pero no quedé muy satisfecho por lo asediada que estaba la montaña. En cambio, el “Shisha” me ha llenado por completo porque el estilo alpino era lo que siempre había deseado hacer. He sentido una emoción muy grande con esta modalidad de ascensión, básicamente sin cuerdas fijas ni campamentos de altura previamente montados. Al principio, cuando estuvimos aclimatando en el Cho – Oyu, se hizo psicológicamente muy duro por el hecho de estar debajo de una montaña que no es la que vas a subir. Además, el ambiente comercial de ese campamento base no ayudaba mucho ya que el 80% de esa gente hace cumbre con oxígeno, para mí “compran” la cumbre. Sin embargo, cuando llegamos al Shisha Pangma todo cambió. Fue una experiencia muy bonita. Se dieron las condiciones idóneas; expediciones pequeñas, poca gente, verdaderos alpinistas, y un entorno paradisíaco; un lago, un prado donde acampábamos y hasta podíamos ver desde allí nuestra ruta, lo que nos motivaba mucho más. En esta ocasión, no me ha defraudado nada respecto a lo que esperaba técnicamente, eso sí, es una montaña muy exigente físicamente. Como curiosidad, en la subida, la tienda viva que llevábamos era tan ligera y pequeña, que teníamos que relevarnos en las “tareas domésticas” para poderlas hacerlas por falta de espacio. También fue muy bien el descenso. La primera parte la hicimos destrepando en cuatro horas (hasta 7.100 m) y la segunda jornada mas de doce horas rapelando hasta llegar a los 6.000 metros.

¿Qué se siente al hacer cumbre? Una alegría contenida, una sensación de respeto al ver lo que queda por bajar porque, en realidad, se ha hecho la mitad del trabajo. La verdad, ha sido una experiencia cojonuda. Me lo he pasado de primera con Iván, un gran alpinista y mejor persona. Casi arriba, Iván llegaba por delante pero me esperó y a lo que hacíamos cumbre me pegó un empentón para que llegara primero, y así fue. Luego, llego él y se desató la emoción llorando de alegría. Una vez en la cumbre, nos hicimos unas fotos y grabamos un vídeo durante unos veinte minutos porque, la verdad, entre el cansancio, el frío (-15ºC) y la ventolera, tampoco es cuestión de quedarse mucho tiempo allí.

Estando tan cerca del Everest ¿no te apetece tocar el techo? Como montaña me gusta por lo grande que es pero como hay tanta política y tanto aspecto comercial en torno a su cumbre, no es una cima que me apasione.

¿Cuál es tu próximo reto? Ochomiles de momento, no tengo pensado nada. Lo más seguro es que vaya al Margalida, en el Pirineo, (3.280 metros) por el corredor norte.

Hacer cumbre en los 14 ochomiles, como Oiarzábal, ¿sería un sueño o una posibilidad? ¿Un sueño? No. ¿Una posibilidad? Físicamente a lo mejor sí, pero la presión mediática que se generaría por los patrocinadores económicos no la podría soportar. Como dice Pauner, los 14 son para quien está preparado para hacerlos, o acabas con ellos o acaban contigo.

¿Qué es lo más duro de ser alpinista? Nada, si fuera duro no lo sería.
¿Eres profeta en tu tierra? No busco el reconocimiento. Hago las cosas para mi satisfacción personal.

Un consejo para los que les gusta la montaña. En la montaña hay que hacer lo que a uno le divierta con lo que cada uno, a su nivel, pueda lograr su satisfacción personal a cualquier altura y nivel de dificultad.

EN CORTO. Edad: 31 años (03-10-1973). Altura: 1'65 m. Signo del Zodiaco: Libra. Color: Depende del momento. Número de la suerte: Ninguno. Comida preferida: Jamón. Bebida preferida: Agua, cerveza y vino (crianza parriba). Grupo Musical preferido: Unos cuantos, ahora mismo “El Bicho”, “Metallica”, “Marea”.... Otra afición: Ciclismo. Ciclista preferido: Me gustaba Perico y admiraba a Induráin. Qué libro tienes en la mesilla: El otro árbol de Guernika. Uno de tus libros preferidos: Cualquier guía de viaje. Última película que has visto en el cine: Mortadelo y Filemón. Una de tus películas preferidas: El último mohicano. Un deseo: Que no gane Bush.... pero Kerry tampoco. Marca una opción: Playa-Montaña/ Amigos-“Gachupinas”/ Rubias-Morenas (... y Pelirrojas)/ Rock-pop-electrónica-pachanga/ Documentales de la 2-Gran Hermano (GM VIP)-Al filo de lo imposible.