ALCOCER, EL `PUEBLO PERDIDO´ DEL CANTAR DEL MÍO CID, SALE A LA LUZ
 
Unas excavaciones arqueológicas realizadas en el paraje de `La mora encantanda´, cerca de Ateca, confirman que existió el poblado y que data del siglo XI-XII.

Unas excavaciones arqueológicas promovidas y financiadas por la Diputación Provincial de Zaragoza y el Ayuntamiento del Ateca han confirmado que Alcocer, pueblo citado en el Cantar del Mío Cid y de cuya existencia tan sólo se tenía constancia de manera documental, existió realmente y que estaba situado muy cerca de Ateca. Las excavaciones se han realizado en el paraje de “La Mora Encantada”, situado junto a la antigua carretera Nacional II entre Ateca y Terrer, a 4 kilómetros de Ateca. El yacimiento hallado es de época islámica y ocupa la cima de un pequeño cerro que domina la vega del río Jalón, siendo fácilmente identificable por el prominente farallón arcilloso, que se eleva aproximadamente una decena de metros sobre el cerro.

Los trabajos de excavación se han llevado a cabo en el marco de las actuaciones llevadas a cabo por varias diputaciones provinciales, entre ellas la DPZ, para promover y difundir la Ruta del Cid. La investigación arqueológica y documental ha sido encomendada a un equipo compuesto por los arqueólogos José Luis Cebolla y Francisco Javier Ruiz y el historiador Francisco Martínez.

A lo largo de 22 episodios, el Cantar del Mío Cid relata la conquista del castillo de Alcocer por parte del Cid Rodrigo Díaz de Vivar a finales del siglo XI. Basándose en el estudio del Cantar del Mío Cid, diversos investigadores han rastreado las fuentes documentales en busca de datos sobre la posible ubicación de Alcocer. Una noticia del año 1382, rescatada y publicada por José Luis Corral, cita la acequia de Alcocer en el término de Ateca, que discurriría paralela al camino de Calatayud. En esta misma línea, el canónigo Miguel de Monterde, en su libro “Ensayo para la descripción geográfica, física y civil del Corregimiento de Calatayud (1788)” nos dice: “En su territorio (de Ateca) sobre la izquierda, camino a Terrer, está el sitio de Alcocer, pueblo famoso con castillo y fuerte en riscado ganado por el Cid, año 1071 (sic), y en el que se hizo tan fuerte contra los moros”.

DESARROLLO DE LAS EXCAVACIONES. En agosto de 2002, como paso previo al inicio de las excavaciones, se llevó a cabo una prospección geofísica por radar por parte de la empresa ArqueoRadar con el objetivo de establecer la presencia de estructuras y delimitar en lo posible la disposición de las mismas. Se establecieron dos zonas de prospección situadas una al Este (Área 1) y la otra al Oeste (Área 2) del farallón arcilloso enclavado en mitad del yacimiento. Los trabajos arqueológicos se iniciaron el 1 de julio de 2004, concluyéndose el pasado 3 de septiembre. Para esta primera campaña se ha contado, además del equipo de arqueólogos, con la colaboración de una dibujante de campo (Inmaculada Soriano) y con el trabajo de tres peones. En primer lugar se ha realizado una prospección superficial del cerro y las laderas, y posteriormente se ha actuado en las dos áreas anteriormente citadas:
Área 1: Tras excavar una superficie de 95 metros cuadrados donde se ha llegado hasta la roca natural, se ha constado la inexistencia de restos de estructuras arqueológicas en esta área. El material arqueológico hallado, fundamentalmente cerámicas, ha sido más bien escaso, como corresponde a una zona no habitada del yacimiento. La secuencia estratigráfica obtenida muestra claramente la presencia de dos fases de derrumbe, siendo la fase más reciente (Fig. 1) un potente nivel compuesto por fragmentos de yeso, grandes piedras e incluso algún fragmento de muro caído. Estos derrumbes proceden de la cima de “La Mora Encantada”, donde se alzaría una torre o atalaya para el control del territorio circundante. Aún son visibles sobre la cima algunos restos de su cimentación a base de grandes piedras cogidas con yeso.
Área 2: Se ha realizado una cata rectangular de 2 x 11 metros en la esquina Sudeste del área, que ha aportado datos de enorme interés. En los extremos Este y Oeste de la cata aparece rápidamente la roca natural. Sin embargo, la zona central presenta una gran depresión donde se sitúan las estructuras arqueológicas (Fig. 2 y 3), que se adaptan y se apoyan en la roca. En esta primera campaña aparecieron dos muros que delimitan tres habitaciones, cuyo uso aún se desconoce. Se trata de muros poco cuidados elaborados a base de piedras trabadas con tierra, pero que en algunos puntos llegan a conservar medio metro de altura. En la esquina de una de las habitaciones se sitúa un pilar cuadrangular, que se apoya directamente en un recorte excavado en la roca. Construido con piedras de tamaño medio y yeso, aún se puede observar su encofrado exterior de yeso realizado con tablillas de entre 4 y 7 centímetros de anchura colocadas en vertical.
La estratigrafía es bastante compleja con varios niveles de derrumbe y abandono que sellan las estructuras de habitación, alcanzando una potencia máxima de metro y medio de profundidad. Algunos de éstos niveles presentan una gran cantidad de carbones y han aportado abundante material arqueológico (cerámica, molinos de piedra, clavos de hierro, huesos de fauna,…) lo que lleva a pensar en un abandono precipitado del asentamiento. Aparte de la cerámica, cabe destacar la aparición en tan pequeño espacio excavado de cinco molinos de piedra para moler el cereal.

VALORACIÓN HISTÓRICO-ARQUEOLÓGICA. A la luz de los resultados obtenidos en esta primera campaña de excavaciones, los técnicos consideran probado la existencia de un asentamiento de época islámica que se sitúa al Oeste del cerro y al resguardo del farallón rocoso, sobre el que se emplazaría una torre o atalaya para la vigilancia y control del territorio. Su ubicación, sobre un cerro dominando la vega del río Jalón, es la idónea para la existencia de un pequeño recinto fortificado fácilmente defendible por tres de sus vertientes debido a lo accidentado del terreno, mientras que la torre protegería el acceso desde el Este. Este enclave, que además aprovecharía las riquezas agropecuarias de la zona, fue abandonado de manera precipitada durante la conquista cristiana del valle del Jalón (1120). La cronología inicial aportada por el material cerámico (Fig. 4 y 5) apunta a una fecha situada entre el siglo XI y 1120.
Los restos arqueológicos hallados han sido cubiertos con geotextil y arena para evitar su deterioro ante su posible consolidación y puesta en valor en el futuro.
Los datos que ahora presentamos están pendientes de concretar en futuras campañas de excavación, con las que los técnicos pretenden:
- Determinar a qué tipo de hábitat y de usos corresponden las estructuras arqueológicas hasta ahora exhumadas.
- Excavar nuevas estructuras que irán completando y desvelando la planta del asentamiento.
- Recuperar la planta de la torre situada sobre el farallón de “La Mora Encantada”.
- Confirmar si los datos arqueológicos obtenidos se corresponden con las fuentes documentales sobre Alcocer.