Conferencia de Carmen Marín Jarauta sobre hallazgos arqueológicos de época medieval en Ejea y Biota
 
28 de abril, sábado. Espacio Cultural La Espiral. 18:00 horas.

Continuando con el ciclo de conferencias sobre el Románico en Cinco Villas que se desarrolla en el Espacio Cultural La Espiral del barrio de La Corona, toca el turno a la que realizará la arqueóloga e historiadora Carmen Marín Jarauta. Bajo el título "Últimos hallazgos medievales en el Casco Histórico de Ejea de los Caballeros y estudio arqueológico de un templo románico descubierto en Biota", expondrá los hallazgos, resultado de sus trabajos de supervisión y control de estas actuaciones.

En los últimos años se han llevado a cabo una serie de actuaciones destinadas a la recuperación, trasformación y mejora del patrimonio en los Cascos Históricos de las Cinco Villas. A través de la arqueología, analizaremos con imágenes los últimos hallazgos de época medieval hallados en las intervenciones del Casco Histórico de Ejea, que aún siendo escasos, podremos hacernos una idea de cómo vivía la población en época medieval, a través de los restos materiales encontrados. Además de centrarnos en el estudio arqueológico de un templo románico descubierto en Biota en pleno siglo XXI.

El caso del descubrimiento de la iglesia tardorrománica de Biota, es un caso excepcional. Ocurrió en el año 2012, tras la demolición de un viejo edificio anexo a la muralla, situado a los pies del palacio, en la calle de la Virgen nº 35, en la zona más alta y originaria del poblamiento de Biota, se produjo un hallazgo arqueológico de importancia, no solo para el patrimonio del propio municipio, sino para el arte románico en general.

Se trata de la planta de un templo cuyas características arquitectónicas y decorativas apuntan hacia finales del siglo XII o principios del siglo XIII, como fecha probable de su ejecución. Este inmueble permanecía enterrado bajo una montaña de escombros que ocultaba la fisonomía del templo, el cual quizás se tapó cuando empezó a construirse el mencionado palacio barroco de los Condes de Aranda y aprovechó la roca del cerro en que asienta el palacio para su construcción, de modo que tiene un contrafuerte natural que contrarrestaba el empuje de su desaparecida bóveda.

Según las dimensiones de la planta, tiene veinte metros de longitud por seis de anchura y un metro y medio de altura. Su lado norte, el mejor conservado, llega a alcanzar casi dos metros de altura. Este tipo de iglesia sigue las directrices del románico en la comarca de las Cinco Villas. Se trata de un edificio construido en piedra sillar bien tallada y escuadrada, de plata rectangular, nave única con cuatro tramos delimitados por semicolumnas adosadas a pilastras cuyas esquinas lucen una moldura de baquetón flanqueada por dos escocias y ábside semicircular, con un acceso de entrada en el lateral sur. Pudo haber tenido una zona de coro alto y una torre a los pies.

En la zona del pórtico aparecieron elementos escultóricos que decoraban la posible portada, entre ellos varios fragmentos de especial interés. La pieza más llamativa es una cabecita de piedra arenisca, acaso perteneciente a una escultura de la Virgen, de características tardorrománicas, que podría haber adornado el tímpano o algún otro elemento de la portada o relieve.

La obra estuvo supervisada y controlada por la historiadora y arqueóloga Carmen Marín Jarauta y condicionada por los técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón.